martes, 24 de diciembre de 2013

ZORIONAK ETA URTE BERRI ON




ZORIONAK ETA URTE BERRI ON

FELICES FIESTAS Y QUE EN EL AÑO NUEVO 

SE CUMPLAN TODOS VUESTROS SUEÑOS.

PAZ Y AMOR

ASOCIACIÓN ESCRIBE- LEE


domingo, 24 de noviembre de 2013

Taller de Crítica literaria Diciembre 2013


Nada tiene de extraño que un director de teatro, a caballo entre la Suecia donde nació (Estocolmo, 1948), que hace profesión de su intelectualidad comprometida dirigiendo teatro seis meses al año en Maputo, Mozambique, dedique una de sus novelas, “El chino”, publicada por Tusquets en 2008, a plantear los problemas que se le avecinan al continente africano de manos del neocapitalismo chino.
Henning Mankel, uno de los escritores pioneros en literatura negra, que ha recibido, entre otros el premio Pepe Carvalho, es por su fuerza narrativa uno de los pioneros en este género literario que se lee de un suspiro deseando pistas que ayudan al lector a ir desmadejando la intriga que surge sangrante en el primer capítulo.

En una aldea remota del norte de Suecia, aparecen degolladas 19 personas sin motivo aparente alguno, pertenecientes a la misma familia. El acusado se suicida en la cárcel, lo que no satisface a la juez Birgitta Roslin, de baja por enfermedad, que comienza por su cuenta, una línea de investigación por demás insólita, para resolver el problema.

 A través de la pista proporcionada por  la cinta roja de un farolillo de un restaurante descubre, en un hotel próximo, que un chino se  había alojado en él  por los días de la masacre y  cuya fotografía aparece en la cámara de vigilancia.

Circunstancias turístico-intelectuales le hacen acompañar a una amiga hasta Pekín, sumido entonces en los preparativos de los Juegos Olímpicos,  Y, mira tú, que en  el primer lugar donde presenta la foto del chinito de la cinta - total, Pekín tenía a la sazón unos 14 millones de habitantes de nada- le pisa en el callo al causante de las muertes, que le dedica  vigilancia continua.
 Después de que le robaran el bolso- ella ya sospechaba que era para meterse en sus intimidades porque se lo devuelven enseguida-, aparece, majestuosa, una empleada del gobierno, Hong, que le va sonsacando los motivos de su visita, a la vez que le pone al corriente de las circunstancias del momento histórico tan crucial como es el paso al capitalismo sin perder las esencias del comunismo de Mao.
 Sus conversaciones dan al lector muchas pistas del asunto. Y hasta le lleva la funcionaria a presenciar un juicio, dado que Birgitta es juez y le iba el tema por lo que hablan acerca de la pena de muerte y esos temas trascendentales. Terminan medio amigas, dentro de las diferencias. A Birgitta, le comienza a entrar miedo porque se siente vigilada y se larga a su tierra, en cuanto termina el congreso al que ha acudido como acompañante.
Al poco tiempo, se entera Hong de que van a fusilar a un capitalista amigo de su hermano Ra Yu, que como éste, es dueño de un emporio, pero que ha caído en desgracia por lo que morirá sin remedio para dar ejemplo de la integridad del Gobierno;  le visita en su celda de muerte donde se entera de las trapacerías de Ra Yu, tan corrupto como el condenado, pero más astuto por lo que aún figura entre la élite de los empresarios que acompañan a los embajadores en sus viajes de negocios.

Ambos hermanos, Mong y Ra Yu,  por distintos procedimientos, acompañan a un grupo de emprendedores chinos a Zimbawe, a parlamentar con el presidente Mugabe, al que le dan ayuda económica y espiritual, y del que pueden sacar el permiso para trasladar a su rico país a varios millares de chinos como colonos, y que les proporcionarían pingües beneficios.
Hablan los hermanos, y él se da cuenta de que Mong es una persona honrada, que cree en la solidaridad y la justicia y que le reprocha su maldad y le acusa de ser el responsable de las muertes de los suecos aldeanos.
Mong no entiende que su hermano, que  ha estado leyendo las memorias de un antepasado que estuvo esclavizado construyendo el ferrocarril de Estados Unidos en el siglo XIX, pueda llevar el rencor de varias generaciones en su corazón como para deshacerse de los herederos del tal JA, que fue su verdugo en la construcción del ferrocarril americano. Mong pensaba que sería amor y lealtad  a la familia, pero el lector descubre que no, porque la elimina por el procedimiento del accidente provocado. Era muy malo y muy vengativo el Ra Yu.

 Pero como Mong sabe que su hermano es capaz de todo, el autor hace aparecer en Zimbawe, por arte de birlibirloque, a una antigua compañera de colegio, que no veía desde la adolescencia, a la que le entrega una carta que debe dar a Birgitta, en caso de que ella fallezca de muerte sospechosa.
 Cuando le llega a las magníficas oficinas de Ra Yu, la noticia de que va a ser investigado en sus finanzas, cae en la cuenta de que, muerta su hermana,  tiene que ser la acusadora la Birgitta de Suecia. Y allá se va a por ella.

Con este argumento, pues la lectora, que era yo, he tenido que hacer horas extraordinarias para poder ir descubriendo algo del asunto, que me traía en ascuas . Pero me he quedado con las ganas de saber cómo descubrió el primer chino, que fue torturado por el JA, qué apellido significaba la A, y cómo supo de dónde era, porque allí se comunicaban muy poco, que no lo cuenta el autor lo que  me parece un fallo imperdonable.

Y , una vez leída y descansando cuando se acaba todo: pagando el malo, como debe ser, me pregunto: ¿Es ésta una buena novela?
 Pues si es  por enganchar al lector, digamos que sí.
Por su forma estructural de hacer flashback y darnos un paseo por la América profunda del Oeste, también.
Por hacer entender cómo pueden ser los mecanismos sociopolíticos en la expansión mundial que están realizando los chinos tanto en Europa como en África en estos momentos,…bueno.
Por los razonamientos acerca de las consecuencia de la economía global…de acuerdo.
Pero me ha parecido ingenua la irrupción en escena de los personajes- bien caracterizados, es cierto- sin venir a cuento y con una simpleza  de aparición bastante mágica.
Tiene demasiadas incongruencias para considerarla una novela redonda.
Me gustó más “El ojo del leopardo”, pese a que ambas disfrutan de una traducción impecable y se leen con mucho gusto.

 PJ Blanco Rubio. Bilbao, 15-11-2013


domingo, 17 de noviembre de 2013

Novela "Estrellas errantes en el camino" de Elena González Martínez




"Un pequeño pueblo de la Castilla profunda
es el lugar donde nacen las raíces del protagonista, Andrés.
Dos muertes inesperadas…
Un peregrinaje por tierras holladas por muchas generaciones…
El amor que surge a la luz de una lluvia de estrellas…
La amistad como hilo que entreteje muchas vidas…
Un secuestro que une más a los amigos en el sufrir, en la esperanza, en la alegría…
Un ramillete de historias que endulzan las noches…
Un final con un futuro lleno de ilusiones y esperanzas."


Elena González Martinez-Vallejo pasa su infancia y adolescencia en Castilla-León. Maestra de las de antaño, su vocación por enseñar le lleva a las Islas Canarias, y en concreto a la Isla de La Palma, lugar donde forma su familia. Por avatares de su profesión se traslada a Bilbao, ciudad en la que su corazón terminará echando raíces.

Colabora en varias revistas y ha escrito varios libros en colaboración. En marzo de 2008 comienza su andadura en solitario con la obra "Retazos de vida", a esta sigue en 2010 "Crónica de una violación legalizada”. "Estrellas errantes en el Camino" es su última obra, obra que condensa sufrimientos y angustias, pero también ilusiones y esperanzas.



Poemario "Luna desnuda" de Rosa María Mielgo





La huella emocional de los recuerdos, de los sueños, de la vida y, sobre todo, del amor en todas sus facetas: el amor fraterno, la amistad, el amor a los hijos, el amor pasional. Todos estos elementos recorren su poesía, desnudando la Rosa, pétalo a pétalo, investigando el poder de las palabras, del verso y su capacidad evocadora. Así va creciendo y madurando su poesía, como pudimos ver en su segundo libro, Los mares de la luna.
Este nuevo poemario, Luna desnuda, anuncia en su título el final del camino. En él Rosa culmina su recorrido de iniciación al verso, y descubre su propia voz, libre de todo lo que la ocultaba. Vuelven las emociones y los sentimientos que han empapado sus trabajos anteriores, y permanece también su necesidad de reinterpretarlos a través de la pluma, “con la que escribo y me vierto”, como dijera ya desde su primer libro. Regresan, de nuevo, en el silencio de la noche y a la luz de la luna, inspiradoras, mágicas, románticas.
Termina, por tanto, una etapa, un viaje a través del cual ha aprendido a mirar y a mirarse, y al mismo tiempo a mostrar y a mostrarse. Y ahora, con su propia voz, emprenderá un nuevo viaje, más ligera, después de dejar el peso del camino recorrido en las páginas de los libros que componen esta trilogía, escrita bajo el hechizo de la luna.
Roberto Mielgo Merino

martes, 22 de octubre de 2013

Taller de Crítica literaria Noviembre 2013

Los Mares del Sur Manuel Vázquez Montalbán


LOS MARES DEL SUR, pese a su premio Planeta de 1979, es una novela menor de Manuel Vázquez Montalbán  (Barcelona 1939- Bankok 2003) que  fue uno de los periodistas y ensayistas más prolíficos y valorados de su época, al que le alcanzó la etapa de la Transición en su plenitud literaria.
El autor, militante del PSUC, que había conocido la cárcel lo mismo que su padre, aprovecha el personaje de Pepe Carvalho para hacer un repaso de la sociedad barcelonesa desde la aristocracia más conservadora hasta el proletariado y la marginalidad segregada en los barrios periféricos.

Pero Vázquez Montalván, al menos en esta obra, no se sabe liberar de su deformación profesional de periodista de izquierdas y utiliza la novela para enviar un mensaje social dentro de un argumento lineal, a base de entrevistas personales, con poco suspense y muy floja agilidad narrativa.

 Partiendo de la muerte de Carlos Stuart Pedrell, magnate inmobiliario, que había anunciado su partida hacia los Mares del Sur a sus allegados, desligándose de los negocios, para seguir la huella de Gauguin, Pepe Carvalho lleva a cabo la investigación del crimen desde la propia familia Pedrell, comenzando por la esposa del finado, Mima; encantadísima con la marcha de su marido porque ello le había dado la oportunidad de dirigir las empresas familiares y descubrise a sí misma que no era solamente una señora pija y superficial sino que tenía la cabeza muy bien puesta.

Esta actitud, lo mismo que la dignísima de Ana Briongos, sindicalista enamorada de Pedrell, le confiere a Vazquez Montalbán un punto feminista, que no se le asoma en la conducta de su protagonista, Carvalho.
En un desarrollo completamente  plano, de descripciones a veces hermosas literariamente y un tanto líricas en algún momento, cargadas de reflexión casi siempre, el personaje de Carvalho, lleva el peso de la obra. Parece que lo que pretende  el autor es exaltar la vitalidad, sobre todo sexual y gastronómica del detective ácrata, que quema diariamente uno de los libros de su biblioteca, tan  tierno con su perrita, con alusiones demasiado reiterativas acerca de la comida, dando la sensación de  que la búsqueda del asesino es secundaria: los personajes que van surgiendo parecen el coro que necesita Pepe Carvalho para  justificarse. Algunos, como “Yes”, la hija de Pedrell son innecesarios y parecen un relleno erótico escrito pensando en el marketing.

A medida que se avanza en la lectura, se va alejando el lector  del mito del Sur para entrar en la realidad del Sur.
¿Qué diferencia existe entre el Sur como metáfora  y el Sur como certeza? ¿Dónde se encuentra el Sur en cada país, cada ciudad y hasta en cada rincón?
¿Por qué la expresión “Mares del Sur” nos aleja de la evidencia a golpe del oleaje de las diferentes clases sociales?
 ¿Pretendemos olvidar, adentrándonos en el mar, la verdad que nos hiere y nos molesta porque nosotros mismos somos los creadores de su fatalidad?
¿Podremos convertir el Sur miserable  que hemos creado en nuestra comunidad en el Sur soñado por artistas y poetas?
 Por ahí debían reconcomerle los remordimientos a Pedrell para cambiar de identidad y comprobar “in situ” su propia vileza.

El título de la novela, que predispone hacia una obra plena de placeres bucólicos en la Polinesia pero que le encamina hacia el barrio de San Magín donde se pudre la clase obrera en pisos mal construidos para mayor ganancia de los promotores - en el año 79 ya se había descubierto la corrupción inmobiliaria en este país - es un aldabonazo que abre la puerta a la amargura y el desaliento.

Hay mucha decepción y mucha tristeza en esta novela muy negra de Vázquez Montalbán  acerca  de la sociedad española en un momento en el que parecía exultante de esperanza, que no se puede ocultar con una salsa holandesa ni con el aspecto de bon vivant de Pepe Carvalho. Alter ego, según dicen del autor… que sí murió en los auténticos Mares del Sur, hace ahora diez años.

Una muerte  irónica acorde con el título de esta  su obra.

PJ Blanco RubioBilbao 19-10-2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

Talleres Escribe-lee 2013-2014


Taller de Tai-chi Escribe-lee 2013-2014

El Tai-Chi es un antiguo concepto filosófico chino. En su forma externa e manifiesta en una continua sucesión de movimientos lentos, suaves y circulares regidos por la mente y coordinados por la respiración, sin alternancias circulatorias ni nerviosas. Estos movimientos tienen como fin el conseguir equilibrio, armonía, larga vida y capacidad de defensa personal.

Más de mil millones de personas en todo e mundo lo practican al amanecer. Como no tiene contraindicaciones, es recomendable para personas de todas las edades.

El aprendizaje de los movimientos del Tai-Chi se complementa en estos talleres con la realización de prácticas de relajación, ejercicios de Chi Kung y movimientos de activación de los 12 meridianos energéticos del cuerpo humano, todo ello de cara a despertar o desarrollar nuestra consciencia corporal  e interiorizar los beneficios de la práctica del Tai-Chi.



El movimiento Tai Chi

“parece…
una danza, una gimnasia, una lucha,
pero no lo es;
también parece una meditación;
es una meditación
en la respiración y el movimiento,
tan útil como…
una danza, una gimnasia, una lucha,
que desarrolla
la serenidad de la grulla,
la paciencia del buey,
la velocidad del ciervo,
el valor del tigre y la longevidad de la tortuga.“

 

Taller de Crítica literaria Octubre 2013


“EL NOMBRE DE LA ROSA” DE UMBERTO ECO

He vuelto a releer “El Nombre de la Rosa”, libro que guardo desde su publicación en 1980,- y que he necesitado introducir en mi ebook porque mis ojos ya no aceptan letra microscópica-, con el fin de estar a la altura del grupo de lectura que nos reunimos en Bidarte, Deusto, Bilbao, los primeros lunes de cada mes.

Intentando buscar los orígenes de la novela negra o novela policíaca, cuya trama consiste en la solución de crímenes, la investigación que he llevado a cabo la relaciona con la novela gótica, de moda en el siglo XVIII, por lo que, considerando que “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco, participa de ambas características, creo que ha sido un acierto del equipo de Crítica Literaria de la Asociación Escribe-lee comenzar el ciclo de novela negra con este libro, uno de las más interesantes del siglo pasado.

Resulta que el protagonista es un tal fray Guillermo de Baskerville, monje británico, con un apellido que nos remite a “El perro de los Baskerville”, convirtiendole, de inmediato, en un Sherlock Holmes franciscano, seguido de su incondicional Adso de Melk, que es la voz narradora, y que mantiene muchas similitudes con la ingenuidad del Watson de Conan Doyle.

Pero “El Nombre de la Rosa” es mucho más que una novela policíaca en la que hay que resolver una serie de muertes acaecidas en una abadía italiana de la Baja Edad Media.

Un erudito profesor como Umberto Eco no podía sustraerse a la oportunidad de situar la historia en uno de los momentos más apasionantes y oscuros del cisma de Occidente, con el papa Juan XXII en Aviñón, cuando la cristiandad europea se debatía en multitud de herejías, promocionadas por espíritus contestatarios como Dulcino o Ubertino, que se rebelaban ante la prepotencia de la Iglesia y que eran convenientemente aniquilados gracias a una inquisición contundente y eficaz.

El mismo fray Guillermo había sido inquisidor, pero parece que no era lo suficientemente drástico y comprendía las debilidades humanas y filosóficas de los acusados, por lo que tuvo sus problemas con la jerarquía. Es que fray Guillermo ya tenía un puntín renacentista -estamos en 1327- y era partidario de Roger Bacon y de la posibilidad de un entendimiento de la vida fuera de la Santa Madre Iglesia.

Ahí está la madre del cordero de toda la novela: resulta que los monasterios maravillosos que nos han descrito, en las que los santos monjes transcribían con letras de oro pasajes llenos de sabiduría y los ilustraban con imágenes fantásticas y coloreadas, formaban un mundo en el que solamente muy pocos podían acceder a lecturas profanas, por muy interesantes que fueran, y el grueso de los escribanos era servil mano de obra cualificada. La biblioteca era un lugar inexpugnable del que solamente gozaban los elegidos.

En la abadía, en la que el sexo era innombrable, pero donde la homosexualidad resolvía pulsiones inevitables, existía también la lujuria del saber. Y se mataba y se moría por conocer libros prohibidos.

“El Nombre de la Rosa” tiene varias lecturas según el nivel o el interés del lector.

Quien busca el esclarecimiento de las muertes sucesivas; quien quiere profundizar en los devaneos metafísicos acerca de si Jesús de Nazaret tuvo túnica propia, para abordar el tema de la pobreza eclesiástica, o si Jesús se reía- la risa estaba prohibida en la abadía- o estaba siempre solemne; quien se interesa por la situación miserable de las mujeres que se prostituían para comer y eran acusadas de brujería porque su maldad intrínseca hacía que se apoderaran del alma pura del varón; quien le quiere sacar punta a la prepotencia del monacato frente al clero secular o al papado frente al imperio; quien escudriña acerca del miedo de la Iglesia -empeñada en enseñar la doctrina establecida- ante el poder de la razón predicado por Aristóteles; e, incluso, quien le gusta recordar parrafadas en latín- que en una buena edición, se encuentran traducidas y de las que se puede prescindir sin gran trastorno, de no interesar- ,tiene la mesa servida.

El desenlace, que pareció novedoso, no es invento de Umberto Eco: figura en uno de los cuentos de “Las mil y una noches”. Jorge de Burgos, el monje bibliotecario, tal vez lo hubiera leído en árabe directamente.

Bilbao, 15-9-2013.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Talleres de expresión Escribe-lee 2013-2014

Talleres de expresión dirigidos a personas mayores de 18 años con ganas de disfrutar aprendiendo a expresarse en público con soltura, desarrollando sus habilidades comunicativas y superando sus miedos. El objetivo primordial de estos talleres es conseguir una capacidad de comunicación global armonizando para ello cuerpo y voz con el mensaje que se desea transmitir.

 
 TALLER DE TEATRO  
Una clase semanal de dos horas.

Se centra en la expresión dramática y en la interactuación de la persona con el otro y con el espacio escénico. A través de improvisaciones y textos teatrales se persigue la adecuación del movimiento gestual y espacial, así como de la expresión vocal, a la emoción y su consiguiente transmisión al espectador.

Se trabajan la expresión corporal, los diferentes registros emocionales, el contacto con el otro, los juegos de miradas, la memorización de textos, etc…

La base del taller es la emoción, trabajar con sus diferentes facetas y descubrir nuestras barreras para expresarlas.

Se ejercitan el autoconocimiento, las relaciones de grupo, las capacidades expresivas, el juego y la memoria.

La dinámica de la clase es completamente práctica haciendo valoraciones grupales y puestas en escena y puestas en común fomentando la capacidad crítica y el concepto de pertenencia al grupo.

Se realizan juegos dramáticos de expresión, improvisaciones por parejas y en grupo, montajes de obras de teatro breves y ejercicios específicos para aspectos concretos de la expresión. Una clase semanal de dos horas. 


TALLER DE RECITACIÓN

Una clase semanal de dos horas.

Se centra en la utilización del texto como punto de partida. A través de textos poéticos se busca la conexión entre la emoción del sentimiento y la interpretación vocal y corporal apoyándose en la lectura de los poemas con atril.

Se trabajan los diferentes registros vocales y los recursos expresivos a utilizar en cada caso como velocidad, volumen, tono, calidad vocal; así como las actitudes corporales apropiadas a cada tipo de emoción.
La base del taller es la palabra y se analizan los textos pormenorizadamente indagando en sus posibles interpretaciones y significados.

Se ejercitan la confianza, la vocalización, la proyección y una expresividad corporal suficiente para la correcta transmisión de los mensajes a los oyentes.
Se fomenta, a su vez, la capacidad crítica como espectadores y la dinámica de la clase se basa en la práctica y la escucha activa, procediéndose permanentemente al análisis del trabajo realizado y compartiendo impresiones entre compañeros/as.

En cuanto a los textos, se abordan poemas de temáticas y autores/as variados, así como van variando los grados de complejidad.


Los talleres son impartidos por el actor Iñaki Urrutia que tras cursar estudios de Arte Dramático en la Escuela de Teatro de Getxo, lleva más de 25 años actuando en recitales de poesía, teatro, cine y televisión. 

Sus trabajos más recientes son:

 Poesía – “Versos Presos: Homenaje a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento”, estrenado en el Teatro Barakaldo 2009;

Teatro – “Ni naiz Hector, ni bakarrik” de la compañía Kanpingags en cartel; Televisión – Intervención en la serie de ETB “Mi querido Klikowski” ; 

Cine – Personaje en la película “La máquina de pintar nubes” dirigida por Patxo Tellería y Aitor Mazo estrenada Octubre de 2009. 

Entre sus reconocimientos cuenta con:

“Premio Rosa Agirre” al mejor actor en las Jornadas de Teatro de Getxo; 

“Premio a la Excelencia en la Interpretación” en el Festival Internacional de Teatro de Midland – Texas - EEUU;

Premiado tres años consecutivos en el certamen de Rapsodas organizado por la Asociación Artística Vizcaína obteniendo entre ellos “Lira de la Poesía” al mejor Rapsoda. 

Taller de escritura Escribe-lee 2013-2014


¡¡¡Hola queridos compañeros abducidos y letraheridos!!!

Cuanto más despacito queremos que camine el tiempo, más prisa se da el muy puñetero. Buena prueba de ello es que aquí andamos, compuestos y sin vacaciones, casi a mediados ya de septiembre. El caso es que en unas pocas semanas comenzaremos de nuevo todos los que lo deseéis con los Talleres de Escritura. Ya sabéis que se trata de disfrutar de y con la literatura, de y con los compañeros. Os cuento mis planes.

Desisto de hacer talleres diferentes, uno para la Narrativa y otro para la Poesía; así que seguiremos mezclando ambos géneros en el taller que se impartirá: lunes de 7 a 9, martes de 11 a 1 y jueves de 7 a 9. Ya sabéis: lectura de textos, análisis, apropiación de recursos y creación a partir de ahí. Como en cursos anteriores también en éste nos centraremos en un concreto habitat literario; este año la mayoría de los textos que leamos y a partir de los que curraremos, tanto en Narrativa como en Poesía, pertenecerán a la literatura española del siglo XX posterior a la guerra civil. Una época crucial ya que es en esas décadas cuando la literatura española se pone en hora con las literaturas europea y americana; las formas, estilos y estructuras más contemporáneas son llevadas a sus libros por un buen número de narradores y de poetas. Algunos de ellos también han teorizado lúcidamente sobre el arte de la escritura; los utilizaremos para -este curso espero que sí- ir un poco más allá con la teoría literaria. Seguro que descubriremos obras y autores sorprendentes -más allá de los tópicos-, de los que podremos gozar y aprender.

Para el Taller del miércoles de 7 a 9 os propongo un par de ideas, y tiraremos adelante con la que más interés suscite. Por una parte continuar con Escritura Teatral; seguiríamos leyendo teatro, escribiendo teatro individual y colectivamente, y contemplando otros aspectos teóricos (y también prácticos, claro). Eso sí, bajaríamos un poco el pistón, el excesivo y ambicioso ritmo del pasado curso, para que la peña no se descuelgue. La otra posibilidad que os planteo es el novedoso Taller de Historia de la Literatura. No iría enfocado a la creación, sino al conocimiento y al disfrute de las obras literarias. Se trata de acercarse a autores y a obras, ubicarles en su momento y en su lugar; analizar el contexto histórico, social, económico, político…, así como las peripecias vitales de los escritores. El primer trimestre lo dedicaríamos a recorrer la historia del género literario por antonomasia, la novela; a analizar su lenta y curiosa conformación a través de los siglos hasta su eclosión en el XIX y su transformación en el XX. Aprovechando el 50 aniversario de su pistoletazo de salida oficial, el segundo trimestre lo dedicaríamos al Boom de la literatura latinoamericana; más allá de los tres o cuatro escritores más conocidos se abre un riquísimo y variopinto panorama que estudiaremos, leeremos y disfrutaremos. Y el tercer trimestre, pues ya veremos. Parece que el día de matrícula es el 18. Si os motiva lo del miércoles, es preciso que especifiquéis qué curso es el que os interesa de los dos.

Por mi parte el curso empezará el lunes 7 de octubre. Si nos vemos el día de matrícula, brindaremos luego con una cañita; si no, pues hasta octubre. Un beso para todos y todas.


Josu Montero

viernes, 21 de junio de 2013

Fin del curso taller de teatro Asociación escribe-lee


El taller de Teatro de Escribe/Lee
Obra "EL ESPIGÓN DE ORO"
Escrita y dirigida por el profesor y actor: Iñaki Urrutia.
Viernes 21 de junio a las 19:00 horas
Centro Cívico Bidarte (Bilbao)
Avda Lehendakari nº 42

sábado, 8 de junio de 2013

Delirio de Laura Restrepo


Ya Cervantes tuvo necesidad de buscarse un don Quijote y utilizar su locura para exponer su análisis del mundo en un libro cargado de humor y denuncias.

Así, Laura Restrepo (Bogotá, 1950), gran conocedora de la realidad de Colombia, y miembro en 1983 de la comisión negociadora de paz entre el gobierno y la guerrilla del M-19, necesita ingeniarse una protagonista loca, Agustina, perteneciente a una familia de la alta burguesía enriquecida gracias al blanqueo de dinero, para denunciar las miserias de una sociedad noqueada por la droga, envuelta en hipocresía y que aniquila todo aquello -la homosexualidad de Bichi, la infidelidad del padre, la pobreza del Midas, la impotencia de la Araña Salazar- que pueda alterar el orden establecido por los convencionalismos y tutelado por los mafiosos de Pablo Escobar.

Agustina Landoño y su familia viven su aventura en las páginas de “Delirio”, -obra premiada en 2004 con el premio Alfaguara- que se convierte, desde el principio de su lectura en una obra delirante, en la que el lector debe jugar con la multiplicidad de personajes, que hablan en distintos tiempos y distintas personas, mezclando su discurso con el del narrador ommnisciente, que organiza el texto al que la autora le confiere unos signos de puntuación personales, que origina un verdadero frenesí lector.

Como Jean Rhys en “Ancho mar de los sargazos”, Restrepo bucea más allá de la estructura mental de Agustina y crea una red de información acerca del mal de la protagonista escrutando antecedentes familiares en los parientes; la misma infancia de Agustina con los secretos erótico-maternales; su complejo de Electra, que le hace vivir pendiente de su padre, el patriarca, de cuya desafección y manipulación se venga ella con múltiples amantes; y la búsqueda de datos acerca de su pasado por parte de Aguilar, esposo y protector.

Todo ello, a través de continuas analepsis- flashback en leguaje cinematográfico-, entrelazadas con escenas en tiempo real, ya que la historia sucede en un fin de semana, en las que se nos ofrecen los manejos de la cuadrilla de altos traficantes de droga y que es la que consigue crear un clima de intriga, que crea la estructura de la novela, perfectamente cerrada y con un fin insospechado.

“Delirio” está construida en base a dos fuertes tendencias: el realismo mágico y la narco-narrativa. Dos modos estéticos que poco comparten tentre sí en la teoría, pero que van de la mano en la praxis literaria, encontrándose en ambas la multiplicidad de voces que construyen el relato; en el que la posición del narrador que cuenta interesa más que la propia narración.

El hecho de que, aparentemente, se trate de una novela de sentimientos no le impide acercarse a la realidad social del país. En escenas hilarantes de humor, en el lenguaje coloquial colombiano, Restrepo hace un retrato cruel de las miserias de los mafiosos, de su sometimiento al capo y de la implacable venganza que éste pude prodigarles en caso de la más pequeña infidelidad o del reto que Pablo Escobar había lanzado a la autoridad a través del terrorismo.

Si bien “Delirio” comparte rasgos con la narco-narrativa no pertenece por completo a él. También posee características del realismo mágico, con el espacio mítico delirante encarnado en la figura del abuelo Portolinus o llenando de magia realista las actuaciones visionarias de Agustina, que alteran el desenlace de la novela y que se mezclan aleatoriamente con relatos totalmente próximos y sensatos, propios de la narco-narrativa, como el del Midas cuando afirma que ”Toda historia es un gran pastel, cada quién da cuenta de la tajada que se come y el único que se da cuenta de todo es el pastelero”

Bilbao, 28-4.2013 P.J. Blanco Rubio



Taller de Crítica literaria Junio 2013

El realismo mágico de DELIRIO en la obra de Laura Laura Restrepo


Terminamos, al fin, el estudio del ciclo Realismo mágico, con esta magnífica novela de Laura Restrepo.

Alternando autores masculinos y femeninos, hemos podido apreciar, también, variaciones de estilos y diferentes intensidades de simbolismo mágico.

En esta obra la autora lo emplea no solo de un modo algo diferente, sino que también establece una distancia crítica. Así, a su personaje más intelectual, Aguilar, le hace decir lo siguiente:

“ (…) y me sentía incómodo con lo que dio en llamarse el realismo mágico, por entonces tan en boga, porque me consideraba al margen de la superchería y de la mentalidad milagrera de nuestro medio, y de las cuales Agustina parecía como exponente de lujo.”

A pesar de ello es indudable su empleo en la novela de modo importante, pero combinándolo, en cierta manera como contrapunto, con otro subgénero narrativo más tardío en su aparición, pero muy actual sobre todo en países como Colombia y México. Me refiero a la narco-narrativa.

Como se va descubriendo en la lectura del libro, estos estilos contrapuestos no son un mero capricho de la autora, sino que han sido hábilmente entrelazados por ella para dar una potente verosimilitud al relato.

A través del realismo mágico se entronca la historia de los Londoño en el simbolismo de la cultura iberoamericana, pero el estilo narco-narrativo, o novela del sicario, la hace tocar tierra, la tierra colombiana de los años 80, donde tiene el narcotráfico los carteles más importantes del mundo, guerrilleros, paramilitares, una alta clase social que se lucra de todo ello pero guarda las apariencias con el ropón almidonado y bendecido –en expresión del Midas, sicario e intermediario de ellos con Pablo Escobar.

La historia de los Londoño es enriquecida por la autora con la incorporación de otro ingrediente expresivo de larguísima tradición en la literatura: la mujer mistérica. Profundizaremos en ambos aspectos a continuación.

1. Realismo mágico y narco-narrativa.

La autora, admiradora de García Márquez y de los grandes autores del realismo mágico, es conocedora, también, de la nueva corriente de autores colombianos que han decidido superar el “macondismo” (Recordemos que Macondo es la ciudad ideal ficticia, donde transcurren los hechos en “Cien años de soledad”), más que nada porque respondía a la época de los 60 y 70, pero las realidades urbanas de los 80 y 90 presentan además de un acentuado desencanto revolucionario, un aumento de violencia urbana, etc, en definitiva una nueva mentalidad y unos nuevos hechos que requieren una nueva expresión. Y Laura Restrepo demuestra su sensibilidad hacia esta nueva época precisamente en el giro que imprime al realismo mágico. Éste dejará de ser la expresión de la utopía exótica de latioamérica como gran reserva de la autenticidad del pobre, el subalterno y el autóctono frente al degenerado occidental. Abandonará esta simbología para convertir el realismo mágico en las formas de delirio de personajes concretos de una familia; delirios que no solamente son expresiones culturales, cuyos signos remiten a la peculiar esencia de latinoamérica, sino que, sobre todo, remiten a un modo de comportamiento familiar, de ropón almidonado y bendecido que oculta sus miserias lo que puede, pero son tan brutales que los miembros más sensibles de dicha familia, como es el caso de Agustina, entran temporalmente en demencias y deliran a modo de escape y auxilio.

Pero la autora no quiere dejar al lector la comprensión de la realidad tan compleja de la familia Londoño a su habilidad para descifrar el lenguaje caótico del delirio. Paralelamente al lenguaje delirante de Agustina y Portulinus (el abuelo), existen tres relatos de carácter realista y lógico: el de Aguilar, el de la tía Sofi y el del Midas McAlister.

Precisamente en este personaje recae la expresión directa del narco-relato. Y al entretejer la autora los relatos en el tiempo, la crítica a la alta sociedad colombiana, y al narcotráfico se hace potentemente verosímil, sin que por ello evite la autora no solo un tono humorístico, sino en ocasiones realmente hilarante, como cuando el abuelo Portulinus recuerda aquél día en un velatorio en el que a su hermana le entró un picor vaginal irresistible, sólo aplacable mediante una agitación extrema hasta llegar al orgasmo, mientras los allí presentes (menos el muerto, suponemos), eran incapaces de cerrar su boca extremadamente abierta.

Esta historia sucedía en Alemania, de donde procedía el abuelo materno del clan familiar, detalle a tener en cuenta para una connotación más amplia que los límites latinoamericanos para el realismo mágico en los que quiere situarlo la autora.

Pero volvamos al Midas y su relación con los Londoño, pues explica un buen retazo de las diferencias de clase en la sociedad colombiana y orienta para una comprensión sobre la aparición del narcotráfico y el potentísimo desarrollo que adquirió.

El Midas es uno más de los millones de pobres que contemplan admirados la forma de vida de las familias terratenientes propietarias de los cafetales. Nos cuenta él mismo cómo era esta admiración:

“¿Estás pensando que fue por la misma razón de siempre y que si una y otra vez le hago caso a la Araña es porque soy incapaz de romper el hechizo que sobre mi ejercen él y todos los old-moneys? ¿Porque aunque trate de disimularlo mi admiración por ellos es superior a mi orgullo, y por eso tarde o temprano acabo haciéndoles de payaso? Sí me sueltas a bocajarro ese rollo moralista, Agustina chiquita, si me dices que mi peor pecado es la obsecuencia, con el dolor de mí alma tendré que aceptarlo porque es estrictamente cierto; hay algo que ellos tienen y yo no podré tener aunque me saque una hernia de tanto hacer fuerza, algo que también tienes tú y no te das cuenta, princesa Agustina, o te das cuenta pero eres suficientemente loca como para desdeñarlo, y es un abuelo que heredó una hacienda y un bisabuelo que trajo los primeros tranvías y unos diamantes que fueron de la tía abuela y una biblioteca en francés que fue del tatarabuelo y un ropón de bautismo bordado en batista y guardado entre papel de seda durante cuatro generaciones hasta el día en que tu madre lo saca del baúl y lo lleva donde las monjas carmelitas a que le quiten las manchas del tiempo y lo paren con almidón porque te toca el turno y también a ti te lo van a poner, para bautizarte. ¿Entiendes, Agustina? ¿Alcanzas a entender el malestar de tripas y las debilidades de carácter que a un tipo como yo le impone no tener nada de eso, y saber que esa carencia suya no la olvidan nunca aquéllos, los de ropón almidonado por las monjas carmelitas?

Ponle atención al síndrome. Así te hayas ganado el Nobel de literatura como García Márquez, o seas el hombre más rico del planeta como Pablo Escobar, o llegues de primero en el rally Paris Dakar o seas un tenor de todo el carajo en la ópera de Milán, en este país no eres nadie comparado con uno de los de ropón almidonado. ¿Acaso crees que tu familia aprecia a un hombre como tu marido, el bueno del Aguilar, que lo ha dejado todo, incluyendo su carrera, por andar lidiándote la chifladura? Pero si tu familia ni siquiera registra a Aguilar, mi reina Agustina, decir que tu madre lo odia es hacerle a él un favor, porque la verdad es que tu madre ni lo ve siquiera, y a la hora de la verdad tampoco lo ves tú, no hay nada que hacer, así se sacrifique y se santifique por ti, Aguilar será siempre invisible porque le faltó ropón.

Dime, Agustina bonita, cómo iba yo a saber que en esta vida existe ese invento espléndido que se llama malteada de vainilla y que si la pides por micrófono te la acercan al auto, Los discos que le traían de Nueva York a Joaco, y el olor a nuevo de su Renault 9, y esa libertad dorada de niños que vuelan sin licencia de conducir por la Autopista al Norte, todo esto era demasiado para el Midas McAlister, el corazón le latía con una ansiedad desconocida y salvaje y sólo atinaba a repetirse a si mismo Todo esto tiene que ser mío, algún día será mío, todo esto, todo esto, y mientras tanto cantaban el Yésterdei de los Bitles, te ríes, reina Agustina, y yo también me río, pero no sospechas hasta qué punto el hecho de exhibir ese lagarto Lacoste en el pecho me ayudó a confiar en mi mismo y a llegar a ser el tipo que soy.”

2. La mujer mistérica.

La tradición de este personaje en literatura se remonta a Homero en La Iliada con el personaje Casandra, hija del rey de Troya, Priamo, y hermana de Hector y Paris. Y ya desde entonces, la mujer adivinadora tiene ese doble estigma: despreciada y temida.

Michel Foucault ha visto cómo el lenguaje del loco no cuenta socialmente, es algo a despreciar, está excluido del discurso de los hablantes considerados cuerdos; pero a la vez resulta inquietante. Y si en lugar de ser hombre el loco es mujer, entonces la cualidad inquietante se hace más aguda y sibilina, con tintes de perversidad.

Todo parece indicar que la autora ha escogido cuidadosamente el personaje central de su obra, Agustina, dotándola de estas características de mujer mistérica. La autora inicia este relato teniendo en cuenta la advertancia de Gore Vidal que recuerda el consejo de Henry James de que un loco no puede ser el personaje central de un relato. Pero lo tiene en cuenta como un reto para hacer lo contrario, convirtiendo a Agustina en el eje de todo el discurrir de la vida de los Londoño, y buena parte de la vida de Bogotá en los años de esplendor del narcotráfico.

La delirante Agustina lo será sólo a tiempo parcial. Alternará los momentos de enajenación mental y sus extravagantes delirios, con momentos de lucidez, de belleza y de originalidad capaz de encandilar a los hombres y hacerse admirar por todos. La habilidad de la autora irá permitiendo ver al lector, a medida que avanza en el relato, que los delirios de la bella protagonista son menos extravagantes de lo que al principio parecían, hasta ir descubriendo su sentido. Y apuntan todos ellos, en primer lugar, a los secretos familiares: actos y actitudes inconfesables de la Familia Londoño que convierten los delirios de Agustina en purga y expiación necesaria para que no explote esa bomba de relojería instalada en sus entrañas. Y, en segundo lugar, apuntan a la alta clase colombiana, que oculta el blanqueo de dinero del narcotráfico, además de otros vicios inconfesables a una sociedad de practicante fervor religioso. Aquí también hay bombas de relojería, que de vez en cuando los capos hacen estallar en locales frecuentados por los olds money. Los delirios, son así, las expresiones sintomáticas que avisan de un malestar, como la fiebre avisa del malestar del cuerpo.

3. Técnica literaria.

Se comienza a leer esta obra siguiendo el relato en tercera persona y sin previo aviso está uno leyendo en primera persona, y de nuevo se salta a la tercera persona. Uno percibe desde el principio que la autora no respeta las reglas sintácticas. Ya da por supuesto el lector que puede encontrarse diferentes relatadores en primera persona, pues los autores que quieren lograr una polifonía de voces diferentes para acercarse a la singularidad de los personajes, así lo hacen. Pero sorprende el caos sintáctico...hasta que uno piensa en el título del libro. Claro, Delirio, ¿qué mejor forma de entrar a conocerlo que con un lenguaje caótico, delirante en la forma? Después el paciente y lógico lector, como hace el personaje Aguilar, irá investigando y poniendo en su sitio las cosas y comprenderá al final.

Pero la verosimilitud del relato no lo ha fiado la autora sólo a la polifonía caótica de voces. Ha establecido una doble polaridad expresiva:

Por un lado está la polaridad entre el realismo mágico y la narco-narrativa. Con el primero, la autora nos pone ante un mundo mágico, altamente simbólico, como la hermana de Pontulinus, convertida en su imaginación en la Ofelia que flota en las aguas. En contraste, tenemos el mundo extremadamente realista, extremadamente sórdido que nos cuenta El Midas, como esa escena que rodea a los intentos de erección de la Araña Salazar, con el numerito de sadismo, matones y crimen incluido. Hay otra polaridad establecida entre los personajes principales:

Agustina y el abuelo Portulinus son extremadamente espiritualistas, ilógicos, mágicos, frente a Aguilar, la tía Sofi y el propio Midas que son personajes lógicos y realistas.

Y estas polaridades mueven el interés del lector, convertido ya en investigador, pues no le queda otra salida si quiere, él también, salir del caos.

Santos Pérez Sopelana, 3 de Junio 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

Viaje Orillas del Río Duero de Escribe-lee


Cuando José Manuel Galante nos organizó una excursión al río Duero pensábamos que nos lo encontraríamos en los recodos del camino, discurriendo bajo los puentes y arrullándonos en los sotos. Pero, qué va: hemos comprobado en nuestras propias carnes cómo se forma este río: a fuerza de nubes negras, granizadas, ventiscas y agua de mayo, bendita, según dicen, para que los verdes trigales de Castilla lleguen a buena cosecha que deje tranquilos a los labradores inmersos en la crisis.

Salimos de Bilbao el día 17 de mayo, viernes, bien arropados en tabardos, bufandas y paraguas -porque los
augures habían pronosticado frío invernal- formando una comitiva poética y alegre, a la que la temperatura no arredraba y mucho menos desde que ya no sirven los grados del termómetro para diagnosticar el frío, porque nuestra sensación térmica- que es lo que ahora mola- física y espiritual, se hallaba en la más deliciosa primavera.

Además de los fieles de toda la vida que pertenecemos a la Asociación “Escribe-lee”, se habían incorporado algunas viajeras nuevas, que indagaban con la mirada cómo sería un viaje con esta cuadrilla de locos que va leyendo poemas durante el trayecto y, en capítulos llenos de suspense, un cuento de Las Mil y Una Noches con el que la locutora, Loli, mantuvo la intriga hasta el último día.

La primera parada la hicimos en el Hotel “Aranda”, de Aranda de Duero; allí dejamos las maletas, nos aseamos y salimos disparados hasta Peñafiel donde comimos y enseguida salimos a visitar el magnífico castillo, hoy Museo del Vino, con sus 230 m de largo y que luce airoso sobre la roca oteando la inmensa planicie de la Meseta.


En el pueblo nos esperaba la guía turística que nos llevó por las zonas más interesantes como la Plaza del Coso, donde se hacen corridas de toros desde la Edad Media y que hoy es centro de reunión de los acontecimientos de la villa. Es curioso que los balcones, que aparentemente forman parte de los edificios no sean otra cosa que los palcos de la plaza, irregular por otra parte.











También visitamos el monasterio de San Pablo, curiosa edificación que da fe de las manos por las que ha pasado, con capillas góticas, mudéjares y barrocas. Allí está enterrado- dicen- el Infante Don Juan Manuel. Lo que no queda claro es si también yacen entre sus muros Patronio y su Conde Lucanor.

Cenamos en el hotel de Aranda, haciendo amigos entre los conocidos y los viajeros novicios. El día 18 nos dirigimos a Peñaranda de Duero, Burgos, hoy un pueblecito anónimo, que luce palacio renacentista, el de los Avellaneda, en medio de una plaza con su impresionante rollo, que no es lo mismo que la picota en la que se ajusticiaba a los reos; unas casas medievales, deliciosamente conservadas y la colegiata, magnífica, que nos explicó el arcipreste con todo detalle. La colegiata está llena de relicarios de todas las épocas y lugares. Si es cierto que las reliquias protegen a sus devotos, allí todo el mundo está libre de sustos.

Sobre el horizonte, y en otra roca hay un castillo, de la misma hechura y menos restaurado que el de Peñafiel, que indica, como todos los castillos de la zona, por dónde estuvo la muga entre Castilla y Al Andalus en la línea del Duero, que fue el primer gran avance de la Reconquista.

De Peñaranda pasamos a El Burgo de Osma, que pertenece a Soria. La gente del Burgo, arrabal del pueblecito medieval de Osma, le fue comiendo importancia a su progenitor, tanto que lo dejó relegado al
otro lado del río, de tal manera que hasta consiguieron convertirse en villa. Hoy lucen magnífica catedral y obispo, con toda la parafernalia que conlleva un obispado en instituciones y edificaciones anejas.



Pero a los viajeros de Bilbao, además del sepulcro románico de san Pedro de Osma, que está para disfrutarlo con todo su color primigenio, los soportales, las plazas y la torre, lo que más nos afectó fueron los torreznos que nos pusieron en la mesa del restaurante Virrey Palafox. ¡Ay, qué ricos!.


Nos aseguraron que estaban asados con una receta ancestral que los libraba del colesterol. Menos mal. Porque cayeron bastantes. En Castilla no hay marisco, pero sí torreznos y chorizo y hasta sopas de ajo con sabor a canela y su huevecito escalfado.

Del asado que al día siguiente comimos en Lerma, mejor no hablar, que encima, iba precedido de morcilla burgalesa.

Cómo se conoce a los habitantes de un territorio por su comida. En la sobria Castilla, con cultura de pan y ovejas celebran al marrano y al cordero en todas sus manifestaciones como cristianos viejos.

Y luego salimos para el Monasterio de La Vid a ver si nos enseñaban su magnífica biblioteca, pero el agustino no estaba por la labor y nos dejó contemplar solamente un incunable y un facsímil de códice guardados en vitrina, además del museo religioso que tienen lleno de imágenes y objetos de todo tipo y calidad.

Menos mal que el claustro del monasterio está bien resguardado con modernos cristales porque durante su visita cayó una granizada de antología. Hay que agradecerle a Galante, lo organizados que tenía los chaparrones, que siempre nos pillaban bajo teja.

Como después de semejante banquete no había manera de cenar, a la vuelta, aprovechamos para conocer “Aranda la nuit” aprovechando que estábamos a 18 de mayo, día de los Museos y Noche Blanca.

Todo Aranda estaba lleno de luz: la Casa de Cultura, la Casa de Las Bolas, que es una sala de exposiciones donde había lecturas poéticas entre los cuadros; la iglesia de San Juan, convertida en museo sacro y donde aparece un Santiago Matamoros sin moro, que ahora es políticamente incorrecto y, sobre todo, la parroquia de Santa María la Real, con una fachada en gótico isabelino que es lo mejor de lo mejor

Allí había un recital de copla. Que la cultura es la cultura y el día de los museos se merece un detalle. Mismamente, en el altar mayor, donde al día siguiente, domingo, se impartirían las Primeras Comuniones, una folclórica cantaba las desventuras de “La bien pagá”, La “lirio” y “María de la O” como Magdalenas arrepentidas a los pies de Jesús. Está visto que la Iglesia acoge a los pecadores y sobre todo a las pecadoras siempre que lo hagan por amor.

Eso es acercarse al pueblo y a la vida misma, no andarse en zarandajas científicas y utilizar las células madres para curar el alzheimer, que es pecado.

El domingo 19, y debido a que, por problemas ajenos a la organización, no se había podido realizar en Peñafiel el recital programado, hubo un minirecital, muy íntimo, en un saloncito del hotel, y nos dejó a todos un gustillo poético, que no puede faltar en nuestras manifestaciones. 



Visitamos la villa, compramos recuerdos- más bien gastronómicos, como chocolates y pastas típicasacudimos a la santa misa, y nos tomamos nuestro vermut, todo por libre.

En Lerma, que fue nuestra ultima etapa, visitamos el Parador, antiguo palacio del Duque de Lerma; el convento de clarisas donde hay oberbooking de monjas, que van con vaqueros y son muy rompedoras, al parecer, aunque parezca extraño en estos tiempos laicos; nos asomamos al mirador, antes pasadizo cubierto para que los nobles no se mancharan los zapatos en días como el que nos ocupaba y pudieran acudir a misa o contemplar el paisaje… y comimos.



Fernando en el autobús de vuelta, en nombre del grupo , agradeció a la Asociación escribe-lee la buena organización del viaje, su dedicación, su amabilidad y todas las atenciones que han tenido con nosotros.



P J Blanco Rubio 20 mayo 2013


domingo, 28 de abril de 2013

Taller de Crítica literaria Mayo 2013

MAL DE AMORES (1996- Ángeles Mastretta)

Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) publicó su cuarta obra, “Mal de amores”, en 1996, por la que recibió el premio Rómulo Gallegos, uno de los más prestigiosos de la literatura hispanoamericana , quedando consagrada como una escritora de primera línea.

No me lo pareció así, cuando lo he leído recientemente. Es más: me resultaba una obra menor, estructuralmente plana, en la que los personajes se van sucediendo progresivamente sin más argumento que el devenir de una capital de provincias en el México prerrevolucionario; con un aparente protagonista, Diego Sauri, procedente de Yucatán, de triste pasado que le hace emigrar y enfrascarse en las hierbas curativas y que arriba en Puebla donde se casa con Josefa Veytia, dama serena y cultivada, hermana de una Milagros Veytia, rarísima para su época, que prefería no casarse con el hombre que amaba para seguir en libertad.

Nada hacía prever que, transcurrido el primer tercio de la lectura, bastante sosa por cierto, aparezca en la casa de los Sauri una chiquilla inteligente, independiente, curiosa y apasionada, Emilia, que transformara la relación de tertulias político-sociales que mantenían los liberales prerrevolucionarios del lugar en la casa del doctor Cuenca, en una novela interesante, llena de matices humanos.

Emilia Sauri se convierte en protagonista definitiva después de una serie de personajes aparentemente intrascendentes .

Esta Emilia es un tanto especial: nace en una familia por demás librepensadora, equilibrada, con unos padres incomprensiblemente comprensivos- principios del siglo XX, burguesía provinciana- que no ponen el grito en el cielo sino que sonríen cómplices la noche en que se acuesta con du adorado Daniel Cuenca, ahijado de la tía Milagros, la rompedora, novia eterna del poeta Rivadeneyra, tan enamorado como complaciente. Nada que ver con el hombre machista mexicano de las películas de Zapata: Rivadeneyra es un hombre del siglo XXI por lo menos. Más moderno todavía es el marido de Emilia, el doctor Zabalza, aceptando, en su inmenso amor, las batallas sexuales de Emilia con su amante eterno, Daniel.

En la novela no se cuenta las habladurías de la sociedad poblana, alta y baja, del modo de vida libertario de estas familias honorables ni si les hacían feos en las fiestas ni nada de esas vulgaridades.. Lo que se cuestiona en ella es la capacidad de amar a dos hombres simultáneamente.

Hasta este momento, esta situación de enamoramiento doble estaba perfectamente documentada tanto en la vida real como en la ficción a través de múltiples varones . Pero ¿y la mujer? ¿Puede una mujer ser dual como un varón y ofrecer a cada uno de sus dos hombres una de sus caras sin deterioro de la otra?.

Pues sí: Emilia Sauri es capaz de buscar la pasión en el revolucionario inestable Daniel y la serenidad en el médico científico Zabalza. Porque Emilia sabía lo que quería y lo que le podía pedir a cada uno, y era imposible exigirle sensatez a Daniel, que prefería la revolución a vivir establemente con ella . Ella misma deseaba la seguridad que le ofrecía el médico a cambio de poder ejercer la medicina -de la que tampoco estaba dispuesta a renunciar- que era su gran pasión.

Más que una novela que cuenta una historia, “Mal de amores” me ha parecido una parábola que embellece una situación utópica en un momento muy conflictivo de la historia de México, la Revolución, que la autora describe con toda su crudeza.

Claro que existieron mujeres revolucionarias en los duros momentos en los que se desarrolla la acción. Y muy interesantes. Pero fueron denostadas por la burguesía moralmente conservadora de cualquiera de los bandos en litigio, cosa que no se percibe en el libro donde se ignora todo aquello externo a la situación indudablemente insólita, de una mujer que pueda amar a dos hombres a la vez… y pueda hacerlo impunemente.

Tal vez la vida de Emilia esté formada por retazos de la vida de otras mujeres que vieron tronchada su trayectoria por las circunstancias adversa de una sociedad castrante.

A medida que avanza la lectura de “Mal de amores”, la novela se va enriqueciendo en expresión con descripciones acertadísimas y ahondando en el estudio de los estados de ánimo y las características de los personajes, con páginas muy hermosas que hacen desear que Emilia se mereciera haber existido y haber podido ser libre en su sensatez y su apasionamiento rodeada de varones también libres de pensamiento y de obra.

Bilbao, 3/ 4/ 2013 P. J. Blanco Rubio



viernes, 29 de marzo de 2013

LA AUSENCIA ( A mi padre)


Anoche dejé abierta
la cancela de mi casa,
las farolas encendidas
... y en la chimenea brasa.

Deseaba verte entrar
por el umbral de la puerta,
con los brazos extendidos
para poderte abrazar.

Sueño de amor imposible
tú no puedes regresar,
del lugar de las estrellas
de la luna y de la mar.

La mesa está preparada
y tu silla en su lugar,
no llegará tu persona
sí una estrella fugaz.

Que se posará en nosotros
para podernos besar,
en un abrazo celeste
que iluminará el hogar.

Con todo mi amor.

Rosa María Mielgo

domingo, 24 de marzo de 2013

Taller de Crítica literaria Abril 2013


EL SEÑOR PRESIDENTE Miguel Ángel Asturias.


Miguel Ángel Asturias (Ciudad de Guatemala, 19 de octubre de 1899 – Madrid, 9 de junio de 1974), precursor del boom latinoamericano de los años 1960 y 1970, recibe el premio Nobel en 1967, por su obra “El Señor Presidente”, una alegoría del poder de las dictaduras centroamericanas, azotadas por el crimen, la intriga, el asesinato impune y la degradación moral de sus personajes , escrita durante su exilio en París, en 1933,

Miguel Angel Asturias crea en “El Señor Presidente” una obra cautivadora en la que expone las más cruel de la opresiones a través de un lenguaje delicado, a veces con humor, cercando el tema de la dictadura con personajes secundarios en la estructura política y convirtiéndolos en sus protagonistas.

No es casualidad que la novela comience en un “patio de Monipodio” con sus mendigos refugiados en el pórtico, espectadores de un absurdo asesinato y una no menos absurda búsqueda del asesino del coronel Parrales.

Esta introducción, con sórdidas escenas que suceden simultáneamente y que se interrelacionan, pues tiende a destruir y marchitar cualquier atisbo de libertad, conecta al lector con los esperpentos de Valle Inclán e, incluso, con la picaresca del Siglo de Oro, utilizando un lenguaje coloquial, pero certero, y creando un ambiente cerrado, en el que no parece pasar el tiempo, acentuando así el carácter de eternidad que para los oprimidos ciudadanos parecen tener las dictaduras

Aunque el autor nunca especifica el lugar donde transcurre la novela, ésta, que ha sido considerada como un profundo estudio del miedo, -porque el miedo es el clima en el que se desarrolla-, hace claras alusiones a Guatemala durante la presidencia del dictador Manuel Estrada Cabrera, quien había llegado al poder en febrero de 1898 .

La novela de Asturias, examina la forma en que el mal se extiende hacia abajo desde un poderoso líder político, por las calles y en las casas de los ciudadanos. Muchos temas, como la justicia y el amor, son objeto de burla en la novela, y escapar de la tiranía del dictador es aparentemente imposible. Cada personaje se ve profundamente afectado por la dictadura y debe luchar para sobrevivir en una realidad aterradora.

La novela es una obra coral en la que Cara de Ángel, uno de los hombres del Presidente, se encuentra atrapado en un amor inexplicable hacia Camila, la hija del general disidente, y que trastoca la jugarreta organizada por la cúpula, convirtiéndolo en una víctima más.

Veiravé acierta cuando asegura que “El Señor Presidente es la alegoría del poder satánico que reina en una represión centroamericana, azotada por el crimen, la intriga, el asesinato impune y la degradación moral de sus personajes”. Se puede considerar tanto novela histórica como novela política. Sin embargo, como describe la autora antes mencionada, no es un documento, ni es una obra que proponga ninguna solución política, por el contrario, la denuncia surge no tanto de sus palabras como de los terribles sucesos que en ella se narran. Y durante toda la novela se percibe el miedo, la deshumanización y el egoísmo en los personajes que la pueblan.

Pese al tema, tan demoledor, la lectura de “El Señor Presidente” resulta apasionante porque el autor es capaz de envolver la miseria con metáforas, alegorías y demás figuras literarias bellísimas, que alivian la crudeza del tema.

Bilbao, 19-3-2013 PJ Blanco Rubio

 

domingo, 24 de febrero de 2013

Taller de Crítica literaria Marzo 2013

Con lenguaje aparentemente coloquial, Laura Esquivel,(México, 1950) escribe una novela llena de intervenciones fantásticas, que se puede incluir en el apartado del realismo mágico hispanoamericano.

“Como agua para chocolate” se escribió en 1989, veinte años después de que el “nuevo feminismo francés”, surgido a consecuencia del “mayo del 68”, acuñara el concepto crítico de “genealogía femenina”. Este mismo año fue crucial también en México a causa de la Matanza de Tlatelolco, y genera un cambio abrupto en la narrativa femenina mexicana.

La “genealogía femenina” se basa en la recuperación de las relaciones entre mujeres, simbólicas o familiares, comenzando por el lazo con la madre devastado por la cultura patriarcal, que se asienta sobre la base de un matricidio. El concepto de genealogía supone una reconciliación entre mujeres a través de cauces simbólicos como el rol del cuerpo y el derecho a la identidad perdida. En ella se alteran los esquemas femeninos tradicionales dando primacía al aspecto sensorial, erótico, irónico, y poético, elementos que aparecen perfectamente ensamblados en esta novela.

“Como agua para chocolate” es una metáfora acerca de la trascendencia de la mujer. La cocina, es el gran templo y a la vez el gran útero donde se gesta la vida de Tita y de toda la familia de de la Garza, controlado por la gran sacerdotisa Nacha, que acerca al rancho los ritos ancestrales del pasado a través de las recetas, que no solamente alimentan el cuerpo sino que alteran el espíritu de los comensales a merced de los estados de ánimo de la protagonista. Personaje realmente sorprendente, éste de Nacha, la cocinera india, madre nutricia, proveedora generosa de amor, alimento y plenitud, con una voz que proviene de las capas más profundas del espíritu donde anida la irracionalidad y representa un modo de liberación y de exaltación de la vida

Es en el reino de Nacha, donde se produce la magia de llorar lágrimas sobre los alimentos que entristecen o derramar sangre sobre los pétalos de las rosas del pastel capaces de enternecer a los invitados en los dos, bien distintos, banquetes de bodas. Aquí la cocina no es un lugar opresor sino generador de sueños, refugio de penas, compensador de frustraciones: es el gran laboratorio donde se fabrican los acontecimientos.

Tita es mucho más que una mujer que habita una cocina a la que ha sido relegada desde su nacimiento: representa la terrible realidad de muchas otras mujeres. Que, pese a su rebeldía, se somete a la dictadura de mamá Elena, empeñada en continuar una tradición castrante, de origen desconocido, y ante la que nadie puede replicar: la hija menor debe quedarse soltera para cuidar de la madre hasta que ésta muera.

Tita es una mujer simbólica, que reconcilia su frustrada maternidad en la alimentación de Roberto y Esperanza, sus sobrinos, siendo capaz de amamantar mágicamente, con sus pechos vírgenes, al hijo del hombre que ama, como una diosa Ceres portadora de vida.

Mamá Elena es el prototipo de madre devoradora, conservadora de la ley del patriarcado, que considera a la mujer dependiente y sumisa, como ha sido considerada a lo largo de la historia. Su presencia genera temor. Ella no pudo acceder a casarse con el amor de su vida, un mulato padre de su hija Gertrudis, y no duda, pese a su triste experiencia, en sacrificar a su hija Tita para continuar la tradición.

No solamente hay desencuentros entre madre e hija: entre Tita y su hermana Rosaura la rivalidad es patente y entre ellas se encuentran “como agua para chocolate”, o como diríamos nosotros: echando chispas.

Rosaura, que accede a casarse con el novio de Tita, Pedro, -que no tiene otra alternativa a este matrimonio no deseado para estar cerca de su enamorada- es la persona preocupada de mantener las formas, no importándole las relaciones entre su esposo y su hermana mientras se mantuvieran en secreto.

Contrapuesto a los convencionalismos de mamá Elena y de Rosaura, aparece el personaje fresco de Gertrudis, hija bastarda de mamá Elena, que hace de mediadora entre los amores de Tita y Pedro, capaz de escaparse desnuda en un caballo, y convertirse en un personaje de la revolución mexicana, que es el momento histórico cuando se desarrolla la historia, con lo que la autora, rinde así homenaje a las muchas mujeres valientes que intervinieron en ella.

No es casualidad que la historia esté narrada por la sobrina nieta de Tita, hija de Esperanza y Alex, el hijo de John, con lo que se cierra el círculo narrativo y genealógico.

No es necesario un conocimiento exhaustivo de los movimientos feministas ni del léxico culinario mexicano para disfrutar de la lectura de “Como agua para chocolate”, ya que, como toda obra profunda, tiene diversos niveles de interpretación, y el más primario satisface las necesidades del mero disfrute de este libro.

13-2-2013 PJ Blanco Rubio