miércoles, 9 de mayo de 2012

"El viaje de presunto corpóreo" de Alberto Corera


En la ciudad de Armónica, de trazado octogonal y símbolo de la alienación y la despersonalización del individuo, un peculiar personaje llamado Presunto Corpóreo decide un día emprender un viaje singular a lo largo del perímetro de la plaza ...central de la ciudad.

En su aventura a través de los ocho segmentos que conforman el octógono central de Armónica, Presunto Corpóreo efectuará un viaje presidido por un elenco de pintorescos personajes surgidos al abrigo de relatos fantásticos, pequeñas ficciones, líricos preámbulos, prolijas enumeraciones, delirantes diálogos y literarios desencuentros.

Así las cosas, Presunto Corpóreo nos mostrará a una señora que vuela, un césar despechado, una conversación de ultratumba, una historia de hortalizas, un tenedor mutante, un desfile de contribuyentes, un niño inflado a galletas, un reloj de pared homicida, una sandalia depresiva, un orzuelo rebelde, una marea lacrimógena, una historia canófila, una enumeración eróticamente asexuada, un funeral selenita, un elenco de alientos subterráneos, un aspirante a ojos de perro, un desfile de patologías, un jilguero rencoroso, una disertación literaria, una historia de caperucitas, un sofá de ida y vuelta, un viaje más allá del fin del mundo, un vestido con lunares blancos muy natural… en definitiva, una novela que conviene leer de principio a fin si bien cada capítulo es, por así decirlo, un principio y un fin en sí mismo.

Que tengas un buen viaje,
                           Alberto Corera

domingo, 19 de febrero de 2012

Taller crítica literaria Asociación escribe-lee de Marzo

LAS RISAS DE MI HERMANO (2009) de Anne Icart (1968)

El conmovedor relato de una familia con un hijo discapacitado, debido a un parto dificultoso, que se alargó más de la cuenta. Una hermana, Anne, unos años más joven que él, que a los siete años se da cuenta de que su hermano es especial y la importancia que su ayuda tiene para ese hermano especial. Tiene mucho mérito relatar cómo se ve afectada la vida de esa familia. La generosidad que preside cada paso que narra la hermana, volcada en ayudar, en jugar, en atender lo que necesita él.

El primer mérito de este libro es que ayuda a comprender cómo se debe manejar la discapacidad de un hijo, o de un hermano. Las ayudas que debe recibir para paliar sus deficiencias. Los miedos que le pueden asaltar ante situaciones complicadas, que él no puede resolver. Atención a los detalles que tienen marcada importancia para él. Se trata de contar lo que es relevante para el hermano, de forma sencilla, directo al grano, sin florituras ni adornos.

La forma de narrar se acomoda a la edad que tiene Anne en los pasajes que se abordan. Es sencilla. Pero entra de lleno en la forma de valorar lo que para ella va a ser muy importante en su vida. Las renuncias que asume, esa jovencita, por su deseo de estar siempre al lado del hermano. Es una decisión de enorme valor emocional, el deseo de esa hermana quiere estar siempre a disposición de él, aunque le cueste renunciar a tener un novio o casarse.

Eduardo Medina Bilbao 04/03/2012

Rojo al agua


Rojo al agua funde dos textos diferentes que se van interrelacionando:

“La secreta vida amorosa de Ofelia” de Steven Berkoff y un texto original de Josu Montero que narra los últimos meses de vida de Virginia Woolf. Ofelia, el personaje de Shakespeare. Virginia Woolf, la escritora inglesa.


La primera escribe para mantener a flote su amor con Hamlet. La segunda escribe por instinto natural para no hundirse. A través de sus cartas nos llega parte de su historia, su pasión por la vida y también su impotencia ante un mundo que acaba por arrinconarlas. Dicen que ambas decidieron morir ahogadas en el río. Tal vez, como las líneas paralelas, sus vidas sólo se cruzaron en el infinito, ¿o no?

Enlaces:                                                                                                                 
http://www.eitb.com/es/videos/detalle/794489/eitb-kultura-rojo-al-agua/                        


 ¿Qué sucedería si se sumergiera un glóbulo rojo en agua destilada? No es el hábitat natural del glóbulo, la célula, por lo que su materia interior y la materia del exterior, la del agua destilada, tienen distintas concentraciones, diferentes esencias. Esto hace que el agua acabe entrando e inundando el glóbulo, se llena  y explota. Ese sería su final. Lo mismo les sucede a Ofelia y a Virginia Woolf. Los niveles, medibles en unidades de pasión por la vida , entre el mundo exterior destilado que las rodea y su mundo interior, no es el mismo. Termina por invadirlas y les  lleva a su destrucción, impregnadas del color rojo  de la esencia de sus emociones. En Ofelia la rueda de la vida es movida por su amor a Hamlet, en Virginia Woolf la escritura.

Durante toda la obra se suceden cambios en el agua del escenario que van reflejando el recorrido emocional de las protagonistas. El agua es vida la esencia de la psique y el flujo de energía vital. En el inicio de la obra todo está en calma, el paisaje denota serenidad, la paz de la mente.  Pero también es un agua helada. Es el frío del invierno en contraste con el fuego interior latente en el corazón de Ofelia y Virginia Woolf.  La invasión del mundo exterior en el corazón de ellas irá fundiendo ese hielo mientras entran en un abismo sin retorno.  Caminar sobre el agua sugiere un intento de autocontrol para  no dejarse arrastrar por las emociones y que exploten en las manos. También es un símbolo de la fe en uno mismo. Todo esto lo intentan ambas sin éxito. El agua corriendo  que se escucha durante la obra denota momentos de meditación, reflexión de pensamientos y emociones. Al final del recorrido llegamos a un agua barrosa, sucia,   que indica que los pensamientos están nublados, anunciando el final trágico, Ofelia y Virginia Woolf, sumergidas en un agua fangosa totalmente abrumadas por las emociones, superadas por ellas.

Caricato, Bilbao 19/02/2012



martes, 3 de enero de 2012

Taller crítica literaria Asociación escribe-lee de Enero



Título: El corazón de las tinieblas
Autor: Joseph Conrad (1857-1924)
Editorial Juventud S.A. 1990

Resulta difícil elegir si destacar los hechos que se narran en esta novela, la colosal aventura del hombre blanco es pos del marfil, en el río Congo de África; o la forma narrativa del autor, que se sumerge en los miedos, en las luchas despiadadas, en el horror de la naturaleza salvaje, en las falsedades de la civilización europea, o en las enfermedades que aniquilan la salud, y deja perplejo al lector con las profundas reflexiones que acompañan en todo momento a los hechos vividos.

… Una detonación pesada y sorda sacudió el suelo; una bocanada de humo salió del acantilado, y eso fue todo. Ningún cambio pareció tener lugar en la superficie de la roca. Estaban construyendo una vía férrea. El acantilado no le cerraba el paso ni nada por el estilo, pero esta explosión sin objeto era el único trabajo que se hacía. Un ligero tintineo a mis espaldas me hizo volver la cabeza. Seis negros avanzaban en fila subiendo el sendero penosamente. Caminaban erguidos, despacio, llevando sobre sus cabezas pequeñas canastas llenas de tierra que se balanceaban, y el tintineo marcaba el ritmo de sus pasos. Iban envueltos en negros harapos ceñidos a los ijares, y las cortas puntas de atrás se agitaban de un lado a otro como si fueran colas. Podía contarles las costillas. Las articulaciones de sus miembros eran como los nudos de una cuerda. Todos iban con una argolla de hierro al cuello y unidos por una cadena cuyos eslabones entrechocaban, tintineando rítmicamente. Otra detonación desde el acantilado me hizo pensar de pronto en aquel barco de guerra que había visto disparar contra todo un continente. Era el mismo sonido siniestro; pero estos hombres, por más esfuerzos que se hicieran con la imaginación, no podían ser llamados enemigos. Eran considerados delincuentes, y la ultrajada ley, como los proyectiles que estallaban, habían venido a ellos, como un insoluble misterio, desde el mar. Sus delgados pechos jadeaban al unísono; les temblaban las narices, violentamente dilatadas. Pasaron a un palmo de mí, sin una mirada, con esa completa y mortal indiferencia que tienen los salvajes infelices.

Eduardo Medina (Getxo, 8/01/2012)